Mediante este espacio mostraremos obras de arquitectura latinoamericanas que tienen, a nuestro parecer, ACTITUDES para con la ciudad y su entorno social y cultural que son dignos de ser destacadas, ya sea por su mirada Regionalista/contextualista, por un rescate de las tradiciones locales o por su voluntad de "hacer ciudad" mediante espacios públicos para la comunidad.

"Hacer arquitectura en Latinoamerica es un acto político ademas de estético y cultural,toda acción que transforme los espacios en función del bienestar, participación y la apropiación de la ciudad son necesarios, y es ahí donde la arquitectura no debe estar ausente."Rogelio Salmona

martes, 14 de junio de 2011

Instrucciones para subir una escalera


Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables.

Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente.
Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

De “Historias de cronopios y de fama” Julio Cortazar ,1962.


3 comentarios:

  1. Una cita que nos indica que la apreciación de la arquitectura se encuentra en los lugares más insospechados.
    Recuerdo haber leido las Historias de Cronopios en mi época de estudiante universitario. Una maravilla de ingenio y buena escritura.
    Julio Cortazar era un monumento vivo de la cultura argentina, a la que llevo a cuestas en su nomadeo por el mundo.
    ¡Un saludo desde Canarias!

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  2. Muchas gracias por el comentario, saludos desde Tucumán - Argentina

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  3. buenisimo el blog! y con cortazar, mucho mejor.
    felicidades por este pequeño espacio virtual! beso

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